Sunday, March 14, 2010

MITO


Dos alternativas se presentaron para desarrollar el capitalismo en el siglo pasado: limarle las uñas al tigre o dejarlo suelto en plaza. Keynes versus Friedman. Ambos, economistas estadounidenses.

Ganó Friedman y fue en Chile en 1973 donde la operación se inició con el golpe de estado que derrocó a Salvador Allende.

Después de 37 años de ese cambio de gobierno se aduce que Chile es un claro ejemplo de lo beneficioso que es el sistema que se implantó. Esto obliga a analizar el caso para aclarar ideas y precisar realidades.

El caso de la crisis chilena de 1973 se constituyó en la situación perfecta que Friedman determinaba como importante factor táctico en su estrategia para desarrollar su método: emplear una crisis mayor que permita realizar el cambio que en condiciones normales seria rechazado por la población.

Milton Friedman, actuando como consejero del dictador chileno General Augusto Pinochet, impuso una transformación de la economía: cortes de impuestos, pleitesía a la ley de la oferta y la demanda sin restricción, privatización de los servicios públicos, recorte de los servicios sociales y desregularización de las operaciones productivas, financieras y bancarias. Fue la reforma capitalista más radical que se hubiera intentado en el mundo y que pasó a ser conocida como la revolución de los “Chicago Boys”. El asesor predijo que la velocidad, rapidez y magnitud con que los cambios económicos se aplicaran, provocaría un estado sicológico en la población que facilitaría el “ajuste necesario”. Ajuste que produjo una epidemia de tortura que padecieron miles de ciudadanos que creían en una sociedad diferente a la que se implantó con abuso, prepotencia y extremada crueldad. Formula que se inicio con Chile y se ha propagado por el mundo entero y que hasta hoy, y con más violencia, continúa en Irak.

Los militares complotaron la exterminación de Allende y quienes lo apoyaban, mientras los economistas se encargaron de exterminar sus ideas.

En los años previos al golpe del 73, entrenadores americanos, muchos de ellos de la CIA habían convertido al ejercito chileno en el verdadero enemigo domestico de la democracia chilena. Prepararon un ejercito que estaba listo a tornar sus armas contra los que habían jurado proteger.

El rastro de sangre dejado en los primeros cuatro días de acción se conoce como “La Caravana De La Muerte”. Cámaras de tortura, cientos de ejecutados. Más de 3,200 personas desaparecieron o fueron ejecutadas; por lo menos 80,000 fueron apresados y 200,000 huyeron del país por razones políticas. Chile se constituyó en un génesis de terror.

En el primer año y medio de su gobierno, Pinochet siguió fielmente las reglas de Chicago, privatizó algunas empresas, pero no todas, incluyendo varios bancos; permitió nuevas especulaciones financieras y el ingreso de todo tipo de importación, eliminó la protección a los productos manufacturados en el país, cortó el gasto del gobierno en 10% , aumentó el gasto en las fuerzas armadas, y eliminó el control de precios – un movimiento radical en un país que había regulado el costo de las necesidades básicas.

Los Chicago Boys aseguraron que si el gobierno terminaba de interferir en estas áreas, la ley de la oferta y la demanda redescubriría el equilibrio y controlaría la inflación. Se equivocaron. En 1974, la inflación alcanzó el 375% - el porcentaje más alto en el mundo y casi el doble del máximo alcanzando por el gobierno de Allende. Los precios de los productos básicos se dispararon, los negocios locales fueron cerrando, incapacitados de competir; el desempleo alcanzó su histórico record y el hambre crecía. El experimento del “mercado libre” no daba buen resultado, su primer laboratorio era un completo debacle.

Los economistas de Chicago argumentaron que el problema era que las medidas no se habían aplicado con la dureza requerida. Pinochet debió de corregir esa deficiencia – más cortes, más privatización, más rapidez en la implementación de las medidas.

Los únicos que encontraban beneficio eran los inversionistas extranjeros y sus socios locales. Orlando Sáenz, el presidente de la Asociación Nacional de Manufactureros, que fue el que atrajo a los Chicago Boys a participar en el complot para el golpe de estado, declaró que el resultado del experimento era “uno de los más grandes fracasos en nuestra historia económica.”

En Marzo de 1975, Milton Freedman y Arnold Harberger volaron hacia Santiago invitados por la banca chilena para que salvaran el experimento. Pinochet despidió a su ministro de economía y nombró a Sergio de Castro, quien luego seria promovido como ministro de finanzas. Orlando Sáenz, también fue remplazado. Pinochet y de Castro terminaron por eliminar los rezagos de la política social del Gobierno Chileno. Recortaron en 27% el gasto del Estado de un sopapo – y se mantuvieron recortando el gasto. En 1980 el gasto era la mitad del existente en el Golpe. La salud y la educación fueron los sectores mas golpeados. De Castro privatizó casi quinientas empresas y bancos del Estado a precios de subasta rápida y violenta. No tuvo piedad en las compañías locales y removió toda barrera que aun quedaba que los protegía; el resultado fue la perdida de 177,000 puestos de trabajo entre el 73 y 83.

El periodo de crecimiento económico constante, que es sostenido como prueba del éxito, comenzó a mediados de los 80s y gracias a la ayuda extranjera que no permitió el fracaso del experimento. En 1982 la economía chilena colapsó: su deuda explotó, debió enfrentarse una vez más la súper inflación y el desempleo alcanzó el record de 31 por ciento. La principal causa del debacle económico se debió a que las “pirañas” que el nuevo sistema creó compraron las empresas del Estado con dinero prestado, alcanzando la enorme deuda de 14 billones. Esa elite saltó, de la noche a la mañana, de rica a súper-rica.

La situación fue tan crítica que Pinochet se vio obligado a hacer lo que Allende había hecho: nacionalizar muchas de las empresas anteriormente rematadas. Lo que salvo a Chile de la completa bancarrota fue que Pinochet nunca privatizó Codelco, la empresa minera del estado nacionalizada por Allende. Esa sola compañía generaba el 85% de las exportaciones del país.

Lo que Chile inició bajo Pinochet fue la evolución del corporativismo: una alianza mutuamente favorable entre un estado policial y las grandes corporaciones, que juntando fuerzas ganan la guerra del salario al tercer sector – los trabajadores-. Una guerra de ricos contra los pobres y la clase media es la real historia del milagro económico chileno. En 1988 cuando la economía se estabilizo e inicio su crecimiento, 45 por ciento de la población se encontraba por debajo de la línea de pobreza; el 10 por ciento más rico incrementaron sus ingresos en 83 por ciento. Incluso en el año 2007, Chile se mantenía como una de las sociedades más desiguales del mundo – de 123 países, Chile figuró en el octavo lugar.

Orlando Letelier, ministro de defensa de Allende, escribió en 1976, antes de ser asesinado, “durante los tres últimos años billones de dólares han pasado de los bolsillos de los asalariados a los bolsillos de los capitalistas y terratenientes… la concentración de la riqueza no es un accidente, sino una regla; no como resultado de una difícil situación sino como el producto de un proyecto social”.

Chile bajo el método económico de Friedman ofreció una muestra del futuro de la economía mundial, un sistema que se ha repetido y repetido: una burbuja urbana en frenética especulación y de dudosa contabilidad alimentando exorbitantes ganancias y un consumo compulsivo. Con una corrupción fuera de control y crónica, la diezma de la mediana y pequeña empresa nacional, una gigantesca transferencia de la deuda privada hacia la pública; y como en Chile, para los que no están dentro de la burbuja, el famoso milagro de Friedman representa algo así como la Gran Depresión; mientras para los de adentro, las ganancias manan.

Los Chicago Boys entramparon la constitución y las leyes de manera de asegurar que legalmente sea imposible desactivar las medidas impuestas. Como el ministro de Pinochet José Piñera lo dijo “asegurar el aislamiento de lo político.”

Que hoy, el aprovechado Sebastián Piñera sea el Presidente de la Republica Chilena, demuestra que a pesar del error el horror mantiene el Poder.

Keynes presentó mejor alternativa que poderosos intereses persisten en negar.

Por: Aldo Antonio Rodrigo.

Fuente principal de Información: “La Doctrina del Shock”, Naomi Klein - La “conspiración internacional”

5 comments:

Diego said...

Es imposible de separar política de economía. Pero también es cierto que el crecimiento de la economía Peruana del 2000 a la fecha, es un buen contra ejemplo a la historia de nuestro vecino del sur. Tasas de crecimiento en promedio de 7% que ha permitido duplicar el PBI per capita (seguimos siendo un país con carencias pero ya nos botaron del no tan exclusivo club de los países pobres) ahora estamos a mitad de tabla. En esta década el crecimiento y el desarrollo se concentro en las regiones, reduciendo fuertemente los niveles de desigualdad. Es verdad que ser un país sentado en oro y plata ayuda. Pero lo importante es ver como crecen las pequeñas empresas y se vuelve a poblar la clase media (sobre todo esto ultimo). Respecto a la historia chilena, la única gran diferencia quizás sean los contrapesos a los que obliga la democracia (los últimos 3 gobiernos no han tenido mayoría parlamentaria lo cual obliga a dialogar).
La receta secreta de este éxito se basa en 3 elementos, disciplina económica (fiscal y monetaria), crecimiento de las exportaciones no tradicionales (conjuntamente con el diseño de productos de exportación mejor ejemplo Perú mucho gusto! (la gastronomía).
Y finalmente, tal vez producto de las dos primeras, (o quizás por pura suerte) haber desarrollado algún nivel de prevención para las malas épocas. Respecto a esto ultimo el fondo privado de pensiones (invento chileno) quizás halla sido el mejor amortiguador contra la crisis.
Resumiendo, la economía de mercado suele ser mejor compañera que la guía iluminada de algún voluntarioso líder (desde Velasco hasta Chávez pasando por Allende), solo se requiere de contrapesos democráticos, razonabilidad para que el consumidor obtenga tratos justos y que la justicia funcione razonablemente (probablemente esto ultimo sea la diferencia que nos distancia de otros lugares mas civilizados ...)

Aldo Antonio Fernandez said...

De acuerdo en lo fundamental, sin embargo entiendo que la Economía es una ciencia bastante inexacta. Cada circunstancia genera un parámetro matemático que genera, a su vez, un nuevo resultado de una misma ecuación. Entiendo, también, que ni el fin justifica los medios, ni viceversa; uno como los otros deben de estar ligados al obrar bien. Considero que lo fundamental es no aumentar el existente sufrimiento humano en la búsqueda de un presente y futuro mejor.

“La primera aventura de los muchachos de Chicago en los años 70 debe haber servido como advertencia a la humanidad: Sus ideas son peligrosas. Al no reconocer los crímenes cometidos en su primer laboratorio, esta subcultura de ideólogos sin arrepentimiento ha dado inmunidad a los que dañan al mundo en sus subsiguientes conquistas. Actualmente, estamos viviendo de nuevo una era de masacres corporativistas, con países sufriendo enorme violencia militar junto a tentativas organizadas de rehacer el modelo del “libre mercado”; las desapariciones y la tortura están detrás con una venganza. Y una vez mas las metas de construir el “libre mercado”, y la necesidad de tal brutalidad, se tratan como factores enteramente sin relación.” Naomi Klein

Anonymous said...

muy buen libro el de Naomi Klein, da un analisis bien interesante de como se maneja el mercado global en zonas donde la pobresa es absoluta, por cualquier razon que esta pobresa se de... catastrofe natural, o corrupcion, o simplemente accion tactica con malos fundamentos...
Antonio

Anonymous said...

coincido en que releer el pasado y no negar sus horrores, es fundamental para construir presente y futuro... sabiendo diferenciar el polvo de la paja

(Yo prefiero los polvos! jajajaja)

Jorge

Anonymous said...

coincido en que releer el pasado y no negar sus horrores, es fundamental para construir presente y futuro... sabiendo diferenciar el polvo de la paja

(Yo prefiero los polvos! jajajaja)

Jorge