Diego, mi sobrino, se sintió mal y la cosa salía de lo común por lo que opto por ir a un hospital. Lo regresaron, no tenia nada. Al rato en casa, vómitos y mayor malestar. Operado al día siguiente. Tenia hecha mierda la vesícula y hoy después de días esta sin su órgano pero eso si con una fiebre que indica que hay infección interior.
Fernando mi patín del alma con el que hacíamos el mejor número 10 de Miraflores, el gordito tanque y yo flaquito agilito, no había quien nos parara; en Enero le arrancaron unos dolores al cuello en la parte de la nuca y que se le iban para la espalda, cuando no el Gordo. Le recomendó su doctora que se sometiera a unos masajes de fisioterapia. Febrero, los dolores aumentaron pero en fin es mes en la playa y... Aproveche para descansar y caminar por la orillita. Marzo, un ataque al corazón de la puta madre que me lo ha dejado hecho leña que ni operar pueden por el momento.
Podría, y podríamos, pues quien no tiene un caso en la punta de la lengua al haber leído estos dos episodios, pero para que la vamos hacer larga, el punto es que debemos tener cuidado de expertos que poco o nada saben. Yo por mi parte, a doctor que no me pregunta que como y le importa un pedo mi alimentación, simplemente, lo tacho.
La salud debe de estar en mano de nosotros mismos y de un buen buen doctor. Que hay pocos, pero los hay.
CONTRAPESO esta abierto a todo dato que podamos compartir para apoyar lo que en la siguiente entrada trata. Salud: Estrategia y Tacticas
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Wednesday, April 8, 2009
Salud: estrategia y tácticas.
Prevenir la enfermedad o esperar a que el mal llegue para curarlo es la primera disyuntiva que se presenta en el cuidado de nuestra salud. Dos tácticas distintas que no son excluyentes una de otra y que deben mas bien complementarse.
Louis Pasteur es considerado Padre de la Medicina Moderna por su valiosísimo descubrimiento de la penicilina, sustancia química mágica curativa y a la que muchos debemos el haber sobrevivido fatales infecciones. Si bien es muy merecido el honor por su gran contribución a la ciencia médica; el hecho en si, evidencia la priorización de la cura, de la que exagera la llamada medicina tradicional, sobre la prevención.
Sin embargo es creciente la conciencia sobre la necesidad de rescatar la táctica de la prevención como la primera y más eficaz para salvaguardar nuestra salud. El error de esperar por la enfermedad debe de ser corregido y superado. Individual y colectivamente. Mas para ello, es necesario dejar de ver el cuidado de la salud como un negocio más a explotar, dando paso a la estrategia de mantener al cuerpo sano alejándolo de indeseadas enfermedades.
La prevención es un árbol de muchas ramas de las que de todas podemos obtener sus frutos. Entre ellas, la alimentación es de vital importancia, al punto, de ser ya por muchos considerada como nuestra mejor medicina.
Desde la antigüedad las distintas culturas han descubierto y desarrollado el conocimiento del poder nutritivo y curativo de los alimentos, especies, y hierbas. Conocimientos que deben ser asimilados como base fundamental de la ciencia médica para avanzar con mayor eficacia en la lucha contra las enfermedades y epidemias que hoy nos diezman.
En el mantenimiento de la salud, tanto para la prevención como en la cura misma, es primordial que prime la tranquilidad en el individuo. Tranquilidad que permita al mismo organismo el poder, que por naturaleza posee, absorber lo bueno y eliminar lo malo. Son los desarreglos y desadaptaciones en el organismo humano lo que muchas veces propician el inicio de la enfermedad. El balance entre la mente y el cuerpo es indispensable para esta natural protección. Nuestro cuerpo responderá a la medida que se lo permitamos. Cada célula de nuestro organismo tiene capacidad de acción, no le neguemos nuestro conciente apoyo. Tan pronto nuestra conciencia alerte, nuestro organismo operará.
Prevengamos más para lamentar menos.
Louis Pasteur es considerado Padre de la Medicina Moderna por su valiosísimo descubrimiento de la penicilina, sustancia química mágica curativa y a la que muchos debemos el haber sobrevivido fatales infecciones. Si bien es muy merecido el honor por su gran contribución a la ciencia médica; el hecho en si, evidencia la priorización de la cura, de la que exagera la llamada medicina tradicional, sobre la prevención.
Sin embargo es creciente la conciencia sobre la necesidad de rescatar la táctica de la prevención como la primera y más eficaz para salvaguardar nuestra salud. El error de esperar por la enfermedad debe de ser corregido y superado. Individual y colectivamente. Mas para ello, es necesario dejar de ver el cuidado de la salud como un negocio más a explotar, dando paso a la estrategia de mantener al cuerpo sano alejándolo de indeseadas enfermedades.
La prevención es un árbol de muchas ramas de las que de todas podemos obtener sus frutos. Entre ellas, la alimentación es de vital importancia, al punto, de ser ya por muchos considerada como nuestra mejor medicina.
Desde la antigüedad las distintas culturas han descubierto y desarrollado el conocimiento del poder nutritivo y curativo de los alimentos, especies, y hierbas. Conocimientos que deben ser asimilados como base fundamental de la ciencia médica para avanzar con mayor eficacia en la lucha contra las enfermedades y epidemias que hoy nos diezman.
En el mantenimiento de la salud, tanto para la prevención como en la cura misma, es primordial que prime la tranquilidad en el individuo. Tranquilidad que permita al mismo organismo el poder, que por naturaleza posee, absorber lo bueno y eliminar lo malo. Son los desarreglos y desadaptaciones en el organismo humano lo que muchas veces propician el inicio de la enfermedad. El balance entre la mente y el cuerpo es indispensable para esta natural protección. Nuestro cuerpo responderá a la medida que se lo permitamos. Cada célula de nuestro organismo tiene capacidad de acción, no le neguemos nuestro conciente apoyo. Tan pronto nuestra conciencia alerte, nuestro organismo operará.
Prevengamos más para lamentar menos.
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